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lunes, 12 de octubre de 2015

SUSPIROS

Suspiros consta de cuatro capítulos; Suspiros, Espera, Confesiones y cerca.



Cuando amaneció aquel día lo primero que hice fue mirar el móvil. Él no me había escrito. Todavia no había dado señales de vida desde que nos vimos la otra noche en aquella librería. Había fingido un encuentro casual para que él no se diera cuenta de que voy detrás suyo. Cuando apartó aquel libro y me miró pensé que se me iba a salir el corazón del pecho. No pude evitarlo, pero ojos fueron directos a sus labios. En ese momento imaginé que los besaba, que mordisqueaba su boca y que él hacia lo mismo con la mía. Creo que no se dio cuenta de mi excitación, aunque algo raro debió de notar porque sonrió de forma extraña y me indicó con un movimiento de cabeza que lo siguiera. Me invitó a comer y le hablé de mis inquietudes. No le dije que me gustaba. No quería perder su amistad. Suspire profundamente cuando me invitó a su casa. Quería decirle que no, pero lo cierto es que deseaba ir. Y eso ocurrió hace una semana.
Volví a mirar el whatsapp. Estaba en línea pero no me escribía. "Escribeme, escríbeme", pensé.
No podía más. No podía pasarme la vida suspirando por un hombre. Yo soy una mujer independiente y moderna. ¿Pero afirmarlo de esa manera no daría la sensación de ser al revés?
Se acabó. Me armé de valor y le escribí yo.
A los pocos segundos me arrepentí. Aquel mensaje podría arruinar la poca química que teniamos, o al menos la que yo pensaba que teníamos. No tardó ni dos segundos en responderme. El corazón comenzó a latirme con fuerza y eso que solo me había respondido con un "hola".  Sonrei ampliamente hasta que me dolió la mandíbula. Hablamos durante largo rato hasta que conseguí llevar la conversación a mi terreno y salió el tema de ir a su casa.
Suspire. No podía creerme que aquello estuviera sucediendo. Cerré los ojos y me imaginé la situación.

El día que tanto esperaba llegó antes de que pudiera parpadear. Casi no podía esperar a que llegara el momento por lo que llegué con una hora y media de antelación.
Miraba en todas las direcciones por si en cualquier momento aparecía. Ese día me había arreglado especialmente, aunque sin pasarme, para que él no lo notara demasiado.
Cuando lo vi aparecer mi corazón comenzó a latir desbocadamente. Le di dos besos en las mejillas aunque deseaba que en el último segundo girara la cabeza y me besara.
Cuando entré en su casa yo estaba temblando como un flan. Suspire profundamente cuando el pasó por mi lado y me rozo el brazo.
-¿te apetece tomar algo?-me preguntó, quitandose la cazadora. Yo lo miré de arriba abajo intentando disimular.
-¿Qué tienes?
-Coca cola, fanta de naranja, cerveza...
-fanta de naranja-le interrumpí. Él sonrió y asintió con la cabeza. Se dirigió a la cocina y yo tuve un minuto para tranquilizar mis nervios. Cuando el regresó me dio la fanta y me invitó a sentarme.
-Ponte cómoda-me dijo-voy a buscar a ver si tengo alguna película que nos guste.
Me senté en el sofá y él comenzó a rebuscar en el estante donde tenía las películas. Cuando se agacho no pude evitar mirarle el trasero.
-Creo que esta es...-dijo dándose la vuelta. Tenía una pelicula en la mano y me miraba con el ceño fruncido. Creo que se dio cuenta de que le había estado mirando el trasero. Yo había apartado rápido la mirada y estaba roja como un tomate. Él hizo una mueca y se dispuso a poner la película. Luego se sentó a mi lado.
No sé si era cosa del destino o que el universo queria ponerme las cosas dificiles, pero la película no se veía bien. Había problemas con el sonido y era difícil entender la voz de los personajes.
-Bueno... Siento haberte traído aquí para nada-dijo él.
-¿para nada? Siempre podemos hablar.
-¿Hablar?-sonrei-¿de que quieres hablar?
-No se, pregúntame algo.
Él alzó una ceja.
-Pensé que ya lo sabía todo sobre ti.
-Hay muchas cosas de mi que todavía no sabes.
"Pero ¿qué estoy haciendo?" estaba coqueteando con él sin darme cuenta. Él sonrió.
-¿Que tal con tu amiga? Hace unos dias fuisteis a bailar.
-Bien, la verdad es que me lo pasé bastante bien. ¿Y sabes que? Cuando volvimos me propuso una especie de concurso de besos.
Él me miró, intrigado, pero no dijo nada. Yo proseguí.
-Me besó en el cuello para "probar" no se que.
-¿Y te gustó?-quiso saber él.
-La verdad es que me hizo tantas cosquillas que pegué un grito en mitad de la calle.
Él abrió los ojos como platos, sorprendido.
-¿te besó en el cuello en mitad de la calle?
-eso es lo de menos. Lo que importa es que si un hombre me besa alguna vez en el cuello y grito, pues...
Él me miró pensando una respuesta. Yo no sabía por qué le había contado aquello pero lo cierto era que cuando estaba con él las palabras me salían solas.
-Seguro que el hombre que esté contigo sabrá hacerlo de tal manera que no pegarás ningún grito.
En seguida pillé aquella indirecta. Él había querido decir "gritaras, pero de placer".
Yo no estaba muy convencida. Lo miré tímidamente y él clavó sus ojos en mi.
-¿Quieres hacer la prueba?
¿Perdón? ¿prueba? ¿Qué prueba? Estaba nerviosisima. No conseguía pensar con claridad.
-Yo... ¿A qué te refieres?
Sabía perfectamente a qué se refería. Él sonrió y sin pensarselo una sola vez se inclinó hacia mí. Yo, sabiendo perfectamente lo que iba a hacer, eché la cabeza a un lado y él posó sus labios sobre mi cuello. Fue un beso normal. No grité como lo hice con mi amiga pero si sentí un escalofrío. Abrí la boca para soltar el aire. Me costaba respirar.
Él comenzó a inclinarse más hacia mí y tuve que echarme hacia atrás hasta que mi cuerpo acabó tumbado sobre el sofá boca arriba, con el encima de mi y su boca sobre mi cuello.
Cuando dejó de besarme me miró a los ojos.
-Lo siento-se disculpo-no debí...
-Tranquilo... Tenías razón.
Él sonrió y continuamos mirándonos a los ojos durante largos segundos.
-No pares ahora-le suplique y a él le brillaron los ojos. Volvió a besarme el cuello y sus labios descendieron por mi garganta hasta llegar a mi pecho.
Le acaricie la cabeza para comprobar que aquello era real. Sus labios siguieron bajando. Me subió un poco la camiseta y besó mi tripa.
-Madre mía...
Yo estaba al borde del colapso y confieso que me asuste un poco cuando continuó bajando. Comenzó a desabrocharme la cremallera del pantalón y justo cuando iba a mostrarme ante él tal y como era en realidad, mi móvil comenzó a sonar estrepitosamente encima de la mesa.


Desperté sudando y con el móvil fuertemente agarrado. Estaba tumbada en mi cama casi a oscuras. En el reloj daban las 20:00. Comprobé el whatsapp. Última conexión a las 14:00. Mi madre acababa de llamarme pero no me había dado tiempo a cogerlo. Antes de llamarla, le mandé un mensaje a mi amiga. Necesitaba quedar con ella para contarle el sueño que acababa de tener.



10 comentarios:

  1. Hola Ariadna! Ohhh! Bonito relato que lástima que acaba... Un besazo.

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  2. Hola Ariadna! Ohhh! Bonito relato que lástima que acaba... Un besazo.

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  3. Respuestas
    1. Hola, muchas gracias Lizzie. Creo que lo continuaré más adelante. Muchos besos.

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  4. ¡Me ha encantado Ariadna! No me esperaba ese final, ¡siguelo porfiii!

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  5. Guau! jaja qué pena que haya sido un sueño :( pero tiene que hacerse realidad así que sigue escribiendo jaja
    ¡Un beso reina!

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    1. Gracias Sara!! Me alegro de que te guste. Si, seguiré escribiéndolo. A ver como se desarrolla la historia. ;) muchos besos.

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  6. Hola. Me ha gustado mucho, no me puedo creer que lo hayas escrito por la calle, se nota el talento, no creo que muchos escritores sean capaces. Nada más leerlo ya estoy deseando tu libro!
    Muchos besos, nos leemos.

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