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lunes, 2 de marzo de 2015

Relato corto

Llueve. Ojala pudieras verme a través de los cristales. Esos que se empañan cuando oigo tu nombre, cada vez que escucho tu voz, firme y decidida, fuerte y aterciopelada.
Mírame. Estoy aquí. ¿Qué te impide verme? ¿qué te impide hablarme?
Me miras pero no me ves, me oyes pero no me escuchas, me hablas sin saber quien soy…
Lloro. Lloro por hacer algo. Lloro por sentirme sola. Lloro para que algún día tus labios sean solo míos, para que observes a tu alrededor y solo me veas a mí, para que algún día, si Dios quiere, nuestros destinos se crucen, y tan solo halla en mis ojos una chispa de alegría incontenida.
Odio esto. Odio estar en este estado, pero mi cuerpo me lo pide, mi cabeza me lo exige y yo necesito que tú te fijes en mí.
Quién es esa zorra a la que tanto quieres, a la que tanto admiras ¿a caso yo no soy digna de tu querer? ¿a caso debería conformarme con otra cosa? No puedo mirar hacia otro lado y fingir que todo va bien, cuando todo, y quiero decir, todo, va mal. Cada día te quiero más y tú cada día te alejas un centímetro más de mí. Casi no te conozco, y no me preguntes por qué te quiero porque para eso no tengo explicación.
No puedes hacerme esto, no puedes hacerme el vacío, mira lo que he hecho por ti, para ti, para que de una vez por todas te fijes en mí, y me veas guapa.

No tengo hambre, tú me quitas las ganas de comer, solo te quiero a ti, solo tú puedes devolverme las ganas de vivir, las ganas de volver a ser yo misma, las ganas de ser alguien.
No tengo fuerzas. Casi no me tengo en pie. Sé que tu no me dejarás caer, porque eres todo un cabellero, mi principe azul. Sé que no tienes ningún caballo blanco, pero solo tu simple presencia ya me llena el alma de infinita alegría. Ya soy fuerte. No pienso marcharme, no sin antes besarte, abrazarte, decirte lo mucho que te quiero y te he querido durante estos últimos meses. Han sido los mejores de mi vida, los mejores de toda mi existencia ¿y para ti?
No te alejes, no te vayas, te necesito, sin ti no podré estar aquí un un minuto más. ya no me siento viva, ya no me siento parte de este mundo, sino un espectro que vaga por los confines del universo buscando a su alma gemela perdida. Ese eres tú y no pienso marcharme, no pienso cruzar, no sin ti.  
Te echo de menos. Sé que a penas me conoces, que a penas te conozco, pero no preguntes por qué te quiero, porque para eso no tengo respuestas. La primera vez que te vi, no pude apartar la mirada, tu pelo, tus ojos, tu cuerpo, hasta tus manos me atraían.

Sé que es difícil de entender, y que solo hemos intercambiado unas cuantas palabras, pero es posible… es posible que te quiera, que mi corazón sea tuyo y que estemos predestinados, o que, simplemente, nuestro amor sea un amor imposible y no podamos estas juntos JAMÁS. 

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